La filosofia “em fa trempar” _ Lecciones que nos deja la serie Merli

* La filosofía me empalma. Lecciones que nos deja la serie Merli.

Acabo de volver de un viaje brutal, necesario, iluminador… Un viaje filosófico al universo de la serie Merlí. Un profesor de filosofía- Merlí- bastante peculiar tanto en sus métodos educativos, como en su forma de ser, llega al instituto Ángel Guimerá para dar clase a los alumnos de primero y segundo de bachillerato. Ni el resto de profesores, ni los alumnos,se imaginarán cuanto cambiarán sus vidas- y la visión de ellas- desde que Merlí llegue a sus vidas. Bueno, ni ellos, ni yo.

Tras una etapa “peculiar” de mi vida personal,  Merlí ha venido a pegarme una colleja y recordarme todo en lo que creo, todo por lo que he luchado en mi vida: el amor al conocimiento, la conquista de la libertad, la pérdida de miedos y complejos, la rotura con todo lo aprendido hasta el momento; en fin, vino a recordarme- a veces se nos olvida-  todo lo que realmente “em fa trempar” en la vida.  La serie -rodada con bajo presupuesto-, pero compensado por la genialidad del intelecto de su creador y guionista Hector Lozano- me ha venido “como agua de mayo”. Reafirmarse, reconocerse y repensarse de vez en cuando es importante, tengamos la edad que tengamos, y nos haya llevado la vida donde nos haya llevado. Ha sido tan fuerte, que he decidio darme de baja de Netflix porque tengo la sensación que este año no voy a ver nada que me llene más,  ni tampoco quiero buscarlo. Me he enamorado de esta serie como si de una persona se tratase, y yo cuando me enamoro soy muy fiel, incapaz de buscar otras historias ni de que sucumbir a otros filtreos. Me lleva el corazón, y nada más. Quiero volver a atrás, al tiempo en que exprimía hasta el final una lección, un libro, un poema, una caricia…antes que seguir en esta aceleración del tiempo, y bombardeo de información. Este año, es el año Merlí. Y punto.
Gracias Merlí y, por supuesto, a mi amiga Ceci que me la enseñó. ¡Que ojo cultural que tiene la joía!

Hablando de Ceci, me dijo que para ella descubrir Merli, fue “como montar de nuevo en bicicleta tras muchos años”. Te vuelves a subir, cuando la habías dejado aparcada durante años, y de pronto, te das cuenta que sigues manteniendo el equilibrio, que se te da bien pedalear, que avanzas, que el aire te vuelve a dar en la cara… Es una metáfora genial. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Viajes hay de muchos tipos, y este a la esencia de la vida y al amor por el conocimiento, es mi tiempo mejor invertido de los últimos meses.  Es tan grande la impronta que me ha dejado este “viaje filosófico” en mí, que quería compartir con vosotros las lecciones que nos deja la serie Merli.

* Sin spoilers

Toma riesgos, no seas conformista.

“Que las cosas sean de una manera no quiere decir que no se puedan cambiar”

Sé tu mismo

“Esta manía de que las cosas que hacemos tienen que ser aceptadas por otros provoca que muchas personas escondan facetas suyas”

Cuestiona al poder.

“¿ Cómo han llegado los ricos y poderosos a estar donde están? ¿Son más inteligentes? ¿Más guapos? Nada de eso diría Maquiavelo: simplemente son más malos”

La felicidad, es “otra cosa”.

“Para Aristóteles, buscar la felicidad era la finalidad de la vida. Hoy la convertimos en una obsesión enfermiza. Creemos que es un derecho que tenemos y no una aspiración. Eso conlleva frustraciones. Alguno se consuelan diciendo que la felicidad está en las pequeñas cosas. Está muy de moda eso del olor del café por la mañana y los pájaros que cantan. ¡Una mierda! ¡Eso no es la felicidad!.”

A la mierda las etiquetas

“Entonces, a tí: ¿ te gustan los chicos o las chicas? ¿Eres bisexual?
No soy ni bisexual, ni pansexual ni nada. Yo soy Pol, y punto.

No seas egoista pensando solo en tí. Piensa en el beneficio colectivo.

“David Hume decía que vale más una mentira que sea beneficiosa para la sociedad, que no una verdad que la pueda perjudicar. ¿Qué quiere decir eso? Pues que el pensamiento sólo es útil cuando tiene en cuenta los intereses de la gente”

Sé valiente, dí lo que piensas.

“Hoy en día nadie dice lo que piensa y siente, por miedo a no encajar con amigos… nadie dirá algo, ni bueno ni malo, por celo a caer mal, a ser mal visto. Así pasan muchas personas gustándose en silencio toda la vida, sin descubrir que es mutuo, así puedes llevar la etiqueta de la ropa todo el día y nadie se animará a decirte que te la quites, pero se reirá de que hagas el ridículo…”

La desobediencia civil no es de antisistemas, es de personas con valores y conciencia.

Citando a Thoreau. “Él decía que nadie nos puede obligar a hacer nada que atente contra nuestra libertad de conciencia. Él decía que nadie nos puede obligar a obedecer leyes injustas; nuestra única obligación es hacer solamente aquello que realmente creemos propio”

La filosofía nos puede “fe trempar”.

“Me llamo Merlí… y quiero que la filosofía os haga ‘trempar’

* Trempar: empalmar.

Pensar, es peligroso

“La filosofía sirve para reflexionar y cuestionarse las cosas, a lo mejor por eso se la quieren cargar, la encuentran peligrosa”.

“La filosofía no es solo un conjunto de preguntas profundas y verdades absolutas. La filosofía es poner patas arriba todo lo que damos por sabido.

La suerte, es frágil

“Si quieres ser feliz no bases tu felicidad en unos principios tan frágiles como el de la suerte… El problema es pensar que la suerte dura para siempre”

Vive para satisfacer tus expectativas, no la de los demás.

“¿Os está bien lo que vuestros padres os han inculcado creyendo que es lo mejor para vosotros? No dejéis que nadie os imponga la manera de pensar. Ya sois lo suficientemente grandes como para pensar en vosotros mismos”

Vive al máximo.

“Para Aristóteles, la felicidad no es un estado, es una actividad. Solo al final de la vida puedes decir si has sido feliz o no. Si queréis ser felices, Aristóteles dice que os lo tenéis que currar”

“Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente; enfrentar solo los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar. Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida…para no darme cuenta, en el momento de morir, que no había vivido”. Thoreau

Acéptate y quiérete tal como eres.

“No es nada fácil estar gordo en una sociedad que prioriza el culto al cuerpo. Parece que tengamos que sentirnos culpables por tener sobrepeso y yo no pienso pedir disculpas por ser como soy”

“Mira, aceptar que uno es gay es como aquellos días de primavera, ¿sabes? Que tienes como una sensación, que notas como un calor que… Y te dan ganas de respirar aire puro, de llamar a los amigos, de enamorarte, de tener una aventura intensa, y de hacer mucho sexo. Eso es lo importante. Y hoy para ti, empieza la primavera. Eso es de puta madre.·”

No escondas tus sentimientos

“¿Sabes qué pasa? Hay una tendencia generalizada a no expresar lo que pensamos. ¡Yo me la salto! Es que la vida podría ser mucho más sencilla si no lo complicásemos todo. Hay personas, muchas personas, que se gustan y no se lo dicen nunca. ¿Por qué no reconoces que yo también te gusto?”

Valora tu intimidad

“Antes de hacerme un perfil en Facebook prefiero que se me cague un perro encima. No me gusta, no quiero compartir mi vida con tanta gente. ¿Qué es eso? ¡Veo mucho narcisismo! Todo el mundo subiendo fotos: ‘¡mirad que vacaciones he hecho!’, ‘¡mirad que hijo más guapo que tengo!’. ¿Y a mí, qué me importa? ¿En serio no tenéis nada más que hacer que fotografiar vuestra vida y enseñársela a todo el mundo?”

Sé crítico. Piensa por ti mismo.

“Hace más de dos mil años que el poder nos dice lo que tenemos que hacer y pensar… Nos quieren sumisos y silenciosos”

“Muy bien, hablábamos de Sócrates. Recuerden que fue acusado de meter ideas en la cabeza a los jóvenes  cuando él, en realidad, lo único que hacía era pedirles que dudaran. Yo les pido lo mismo, sean desconfiados. Hace más de 2.000 años que el poder nos dice lo que tenemos que hacer y pensar. Nos quieren sumisos y silenciosos. ¡Pues que se vayan a la mierda!”

El sistema educativo está podrido.

“Estoy hasta los cojones de la gente que dice que la filosofía no sirve para nada. Parece que el sistema educativo ha olvidado las preguntas: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Ahora sólo importa: ¿Qué empresa montamos?”

“Estas cosas pasan en el país porque la educación es considerada un gasto y no una inversión”

“El sistema educativo los quiere a ustedes aquí, presos, en el aula, para que mañana puedan ser productivos. Algunos tendrán la suerte de trabajar en algo que les agrada. pero la mayoría sólo contará los días que faltan para irse de vacaciones”

El respeto a la diversidad sexual.

“Sí, sí que es para tanto. Si el sistema educativo fomentase el respeto a la diversidad sexual desde pequeños, esto no pasaría. El problema es como siempre la homofobia de los adultos. Que se vayan a la mierda”. El profesor de filosofía remataba advirtiendo: “no pienso tolerar ninguna discriminación a los compañeros por ninguna razón: ni por ser gays, ni por ser gordos, ni por ser frikis…”.

Lo “normal” no existe

“Según Foucault, la normalidad implica una relación de poder. El poder clasifica. ordena, controla. Decide lo que es correcto en cada momento. El que se sale de esa corrección, resulta extraño. La idea de que lo que hacemos tienes que ser aceptado por los demás, provoca que muchas personas, escondan facetas suyas”.

Lo que no se puede cambiar…no se puede cambiar.

“A veces me pregunto qué cojones hacemos intentando que la gente no sea tonta. ¡Si quieren ser tontos, que mueran tontos!”

El verdadero valor de las personas.

“Tú eres como este billete, por mucho que te pisen o te machaquen, vales lo mismo“

Reivindica tu identidad

“Un mujer trans no es menos mujer que tú” reivindicaba Quima ante Coralina, a lo que ésta respondía “No, pero yo soy una mujer auténtica”. Quima ponía punto y final a la conversación con la que es sin duda una de las frases más míticas de la serie: “Tú eres una mujer auténtica, pero yo soy una señora“.

Toma conciencia de tu intelecto

“En las clases de Filosofía podréis demostrar que sois animales racionales… En el resto de asignaturas podéis continuar siendo animales, y ya está”

Todo el mundo debería filosofar

“¿Todo el mundo está capacitado para filosofar?”, preguntaba Pol a Merli. A lo que éste respondía tras un silencio: “He estado callado por dos razones: para pensar en la respuesta y para demostrar que cuando uno piensa, la gente lo mira mal. ¿Por qué el pensar está mal visto? ¿No es más censurable la gente que no piensa sobre ninguna cosa?“.

Aristóteles tendría Facebook

“Sí, ya que el filósofo considera que el hombre es un ser social”

Plantéate cosas porque sí. Pregúntate, sé curioso, usa la mente.

“¿Que el sol salga cada mañana es un argumento lo bastante sólido como para pensar que saldrá también mañana?”

Solo tenemos una vida.

“Aquí fuera está el mundo de los vivos y tú también formas parte de él. Un día u otro deberás volver. ¿Cuántas vidas te piensas que tienes? Esto no es como los juegos de la Play que si te matas tienes más vidas. Aquí solo tienes una“.

Nunca dejes de soñar.

“La esperanza es el sueño de los despiertos”. Aristóteles

 

Por último, Merlí nos dejó una metáfora maravillosa, en forma de cuento.

El cuento de la “vaqueta”

Un maestro paseaba con su discípulo cuando vio a lo lejos un lugar pobre y decidió visitarlo. Allí vivían una pareja y sus tres hijos. La casa era de madera, todos iban descalzos y sus ropas estaban sucias y rasgadas.

Se aproximó al padre de familia y le preguntó: ¿Cómo hace usted y su familia para sobrevivir aquí?”. El señor respondió: “Nosotros tenemos una vaca que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte la vendemos o cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina. Con la otra parte hacemos queso, yogur y demás para nuestro consumo. Así es como sobrevivimos”.

El maestro agradeció la información y se despidió. En medio del camino, se dirigió a su discípulo y les ordenó: “Coge la vaca, llévala a aquél precipicio y empújala al barranco”. El discípulo se quedó perplejo y le preguntó el motivo de tan drástica decisión, pues esa vaca era el único medio de subsistencia de aquella familia. El maestro no pronunció una palabra. Un día, el discípulo, agobiado por la culpa de haber matado la vaca, decidió visitar a aquella pobre familia y pedirles perdón. A medida que se aproximaba al lugar veía todo cambiado, ya no se veía pobreza. Todo lo contrario, pues los árboles estaban floridos. Ahora había una enorme casa de piedra, con todo tipo de lujos. Los niños, que antes vestían ropa sucia y rota, ahora estaban alegres y llevaban finas prendas.

Al llegar a su destino, confirmó que era la misma familia que visitó años atrás. Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaca): “¿Qué hizo para mejorar este lugar y cambiar su vida de una manera tan increíble?”.

Muy entusiasmado, le respondió: “Nosotros teníamos una vaca que se cayó por el precipicio y murió. De ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos. Así alcanzamos el éxito que usted puede ver ahora mismo”.
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Me dejo muchas cosas en el tintero: el “bon saber fer” para tratar el tema de la independencia, con puntos de humor por doquier. Me dejo también el final….no hay palabras para definir ese final, me dejo  el tratamiento de las diferencias de clase y economicas entre los compañeros. En definitiva, me dejo la vida con Merlí. Haceos un favor, y llenaos el alma y la mente una mijita.
Esta vez no os animo a viajar a un destino geográfico, sino a uno de otra índole. Hay una mayor prioridad en la vida: ¡enmerlinarse!

Sonsoles Lozano.

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