Historia de los viajes en varios capítulos y medio. Orígenes.

Historia de los viajes.

Por mucho que ahora los instagramers de viajes crean que han inventado el mundo, el viajar no es para nada nuevo.  Ha estado implantado en el ADN de la humanidad desde siempre. Se llama Wanderlust. El acto de viajar implica el movimiento, lo cual forma parte natural de nosotros. Y ahí está la clave…estamos hecho para movernos, porque si no estuviésemos diseñados para el movimiento, no tendríamos piernas, tendríamos raíces.

Desde que el mundo es mundo, tanto los animales como los seres humanos, han estado usando sus patajes para moverse de un lado a otro. Y esto que parece muy obvio, visto con la mirada de un espíritu viajero, tiene mucha sustancia, porque no siempre nos hemos movido por motivos como los de hoy día. Hubo un tiempo en que el lema era: -Si hay que ir, se va. Pero ir pa ná…

La odisea de Homero, nos brinda el primer mito viajero- por escrito- de occidente. Diez años de aventuras por el mar Mediterráneo, llegando incluso hasta Gibraltar, que por aquel entonces era el “final del mundo conocido”. Conocieron a un cíclope que se puso farruco y le tuvieron que dejar ciego, se enamoraron de unas sirenas que cantaban como Montserrrat Caballé, remolonearon un montón de años donde la ninfa Calipso, en fin. Puro libro de aventuras, que también tiene su parte seria: la vuelta a casa, nada fácil en muchas ocasiones. Ulises también sufrió el moderno “choque cultural inverso”. La vuelta a Ítaca fue dura para Ulises. Y así lo expresa: -“Ay de mí, ¿a qué tierra de mortales he llegado?”-.

La Biblia también está llena de relatos de viajes, aventuras y peligros. Nadie ha presentado la Biblia jamás como la precursora de un género: el género fantástico de viajes. Y me extraña, porque me parece una obra maestra en este sentido. Ahí tenemos los primeros pasos de Adán y Eva, más allá del Jardín del Edén, cuando fueron expulsados. Dicen las malas lenguas, que en realidad, se escaparon de casa. Demasiadas normas. Que si la manzana no se come, que si a ese árbol no te juntes que sabe demasiado y saber mucho no es bueno, que si con la serpiente no se habla que es una lianta…¡Que presión!  Aquellos que sintieron la necesidad de escapar de su burbuja cómoda de comfort, de la axfisia de una casa paternal estricta, o de la tiranía de una oficina, saben perfectamente de las ansias de libertad que les debía embargar a la parejita. Así que se largaron. Sí, se piraron. La primera huída de la rutina de la Historia.

No olvidemos tampoco el viaje de José y María hacia Belén, con un bombo a punto de explotar, en un transporte deficiente, y el peligro de no encontrar una habitación en temporada alta. De hecho, no encontraron alojamiento, y pasaron la noche en un establo, donde además nació el niño. Esto es lo que pasa por dejar las cosas para el último minuto y sin una buena planificación viajera. No sé en que pensaba José. Lo de carpintero se le daba bien, lo de agente de viajes, espero que ni se lo planteara. Pero ¿y la aventura de parir en un establo?. No tiene precio, y anda que ¡qué historia para contarle a los nietos! Si esto no es un aventurón, que venga Dios y lo vea….nunca mejor dicho.

Bueno, bueno, bueno… ¿ Y que decir del gran Tour de 40 añazos, a través del desierto, que organizó Moisés para, más o menos unas 600.000, con destino a Canaán, la tierra prometida?.  No solo se encargó de todos los pormenores y logística de partir con tantas personas, sino que además complementó la excursión con actividades y experiencias, tipo: separar aguas en el mar Rojo y un taller de grabado en piedra en el Monte Sinaí. Todo incluído en el precio. El catering, no tenía nada que envidiar al de cualquier crucero, el maná- el caviar de la época- no faltaba. Un manjar “como semilla de cilantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel”. No faltaba un detalle la verdad. Ni un Get Your Guide, tiene hoy día una oferta así. Moises, desde luego no era José.

Ninguno de estos protagonistas pueden ser llamados turistas, sino auténticos viajeros. Así que Respect.

En general, las religiones de todo tipo fueron pioneras en el peregrinaje de larga distancia: los musulmanes viajan a la Mecca, los judíos a Israel y los budistas a la India; mientras que los católicos obtienen su pasaporte espiritual en Roma. De hecho muchas de las grandes iglesias en Europa, como la catedral de Canterbury, fue construída con el fin de atraer peregrinos y efectivo en dólares. El motivo era la fe, pero los beneficios eran económicos. Así que las iglesias, mezquitas, sinagogas y templos fueron los primeros en darse cuenta que la peregrinación vs turismo era un buen business. En España, una de las sendas más populares de peregrinaje: el camino de Santiago, está hoy día más de moda que nunca.  Estuvo de capa caída durante unos siglos, pero de pronto tuvo un “revival” espectacular. Y es hoy día, una de las principales actividades turísticas del país.

Y si la religión tiraba, el comercio ya ni te cuento.

Los viajeros de negocios también llevaban cruzando los continentes desde hace siglos.  Muy ocupados sorteando las horas punta, estaban los comerciantes en la Ruta de la Seda. Al parecer se armaban unas trancas allí de cuidado. Esta ruta que unía Asia y Occidente, con el comercio como espina dorsal del trasiego de la gente. El movimiento y el viajar, al servicio de un fin externo: moverse para ganarse el pan. Aun no calaba en la gente la idea del ir, por placer y porque sí.

Y entonces llegó la “Era de los descubrimientos” ( S.XV y XVI), que gracias a los avances en navegación sobre todo, que vio partir en todas direcciones a una gran cantidad de aspirantes a héroes durante la mitad de la Edad Media. Lo nunca visto hasta entonces. Con el pretexto de encontrar nuevas rutas comerciales, muchos pudieron por fin dar rienda suelta a su espíritu más aventurero. Aunque en esos tiempos, ser aventurero incluyera entrar a saco en poblaciones nativas , violar mujeres, reprimir sus costumbres e imponer las propias a la fuerza , echar a los locales de su territorio, etc… faltaba muchísimo aun para que la Organizacion Mundial del Turismo, escribiera su Código Ético Mundial para el Turismo, dentro del concepto de “Turismo responsable o sostenible”. Lo que comenzaron siendo incursiones para expandir los negocios, se terminó convirtiendo en exploración pura y dura. El avance real de esta época, no es que se diera el primer genocidio masivo de la Historia -que no mola nada-, sino que al encontrarse con nuevas tierras desconocidas, se las comenzara a cartografiar. Y entonces nacieron nacieron los mapas y la curiosidad, un cocktel Molotov para cualquier espíritu Wanderlust. La semilla se sembró.

No podemos olvidar, la gran hazaña exploradora de Cristobal Colón, que creyendo ir a Asia, terminó descubriendo unas tierras, hasta entonces desconocidas para los europeos. Una serendipia en toda regla tras vivir una aventura por mar, digna de los grandes relatos de viajes.

Aunque -esto os va a sorprender- Colón no fue el primer europeo en pisar el continente americano. Alrededor del año 1.000 dc, quinientos años antes de Colón, el islandés Leif Erikson- hijo de Erik el rojo, el vikingo-, pisó América del Norte y estableció un asentamiento allí, llamado Leifsbudr. Pasó allí un invierno entero con su tripulación, entre la que se encontraba Freydís Eiríksdóttir, intrépida aventurera, de la que tenemos constancia escrita. Pero como su ansia no era colonizadora, sino puramente exploratoria, en la primavera  se volvieron a Islandia. Todo esto se cuenta pormenorizadamente en las famosas Sagas islandesas.

Aparte de todos estos locos visionarios, también tenemos comunidades nómadas. Desde los gitanos del este de Europa hasta los aborígenes australianos han vagabundeando por el globo por siglos. Estas comunidades, son quienes más arraigado de seríe parecen traer el “genDRD4-7R o gen viajero”, que nos trae de cabeza a muchos. Dicen que los pueblos nómadas se mueven por recursos, por instinto de supervivencia. No digo que no. Pero que también se movían “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, pues estoy convencida. O lo que viene  a ser lo mismo, esa gente es culo inquieto, pero al ser una época en la que, repito, era impensable moverse por gusto, había que inventarse varias excusas. Y una vez que te haces a ese ritmo, ¿quien es la guapa que se encierra en un piso?

Este mundo de trasiegos- por la pasta, por la comida, por el sexo, por la tierra, o por la salvación del alma, etc…- se dio en un mundo libre de aduanas. Y así, se extendió hasta nuestros días,  cuando el colonialismo y el capitalismo dividió el mundo en piezas de puzzle, y comenzaron a ser obligatorios los controles de fronteras. Un mundo más seguro, pero menos libre.

Los viajes tambien han sido motivados por la guerra.

El concepto de guerra como viaje, ha dado hoy día origen a slogans como este: “ “Únete al ejército. Viaja a lugares exóticos. Conoce gente interesante. Y luego, mátalos”.

Pero, mientras que el comercio, las ganancias, la fe o la invasión de la tierra del vecino, siempre han sido motivaciones para realizar un viaje, la idea de viajar solo por diversión es relativamente nueva.

Próximo capítulo:

Viajes por placer y diversión.

Sonsoles Lozano.
Viajad Viajad Malditos.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *