Boquete II_ A Caballo vamos pal monte.

Una de las 3 cosas que mas quisiera hacer toda mi vida es montar a caballo.  Habían pasado años desde que pude hacerlo la última vez y me transporta a mi pasado de niña andaluza: caballos en concursos de salto, caballos en romerías, caballos explorando el monte, el baile de los caballos andaluces en Jerez, los pobres caballos ciegos en los toros….

Los caballos son la única cosa que concilia dos partes de mi que no siempre se encuentran: la libertad y mi andalucismo. No me considero el prototipo de mujer del sur ( soy puntual y me gusta pasar tiempo en soledad), pero cuando veo un caballo o pruebo un buen gazpacho, me sale toda la vena. Y por supuesto cuando tengo la oportunidad de montar, me siento la persona mas libre del planeta. Podría colgarme un morral, unas alforjas de agua y comida, y comenzar a trotar sin pensar en llegar a ningún sitio, el resto de mi vida, en serio.

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Al caballo le llame “Venada”, era delgadito, con mucho carácter. Para nada los típicos que te dan tan amaestrados que no responden ni a un tirón de riendas, ni un ajuste de dirección, y ni que decir que cuando lo azuzas para que pase del paso al trote, con tres zancadas deciden que ya tienen bastante, y del trote al galope ni hablamos. Pedí un caballo para alguien que ya sabía montar, no de paseo y me regalaron a Venada unas horas para salir a pasear por la montaña.

Es el caballo que me gustaría tener: delgado y fibbroso, bonito, estiloso, con garra y ganas de pasarlo bien. Me acoplé a él desde el primer momento y él me respondía a cualquier estímulo, era una pasada y me brindó de las mejores horas de este viaje.

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No saqué muchas fotos del paseo, porque entre la cámara, las riendas, la rama larga que arranqué de un árbol para espolear a Venada, el paso y el trote, como que es demasiado, y tó a la vez no se puede.

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Antigüo camino de llegada a Boquete.

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Campesina arreglando sus flores.

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Al llegar arriba de la montañita que se divisa desde el pueblo, vino un amigo de Venada, con su correspondiente jinete.  Por favor, mirad esa crin y no me digáis que no es bella. Le tuve que pedir que posara.

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Al lado suyo mi Venada es pequeñito, pero matón.

Estas son algunas casa de los alrededores, con sus huertas y ropa colgada por toda la fachada, como un mercadillo.  Al ir bajando de la montaña ya me estaba dando pena que se acabara el paseo, y por desgracia no podía gastar lo que me quedaba para el viaje en montar a  caballo. ¿ O si?

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Buenas noches.

Datos de interés:

Llegada en Bus: Desde la terminal de David. Cada 30 min sale un bus, tarda 1 horita y cuesta unos 2 $. Desde las 6:00 am a las 9:00 pm.

Alojamiento: Puedes encontrar algunos hostales con camas en cuartos compartidos sobre los 12$ y cuartos privados sobre los 23$.

Comida: Desde 3$ hasta restaurantes de exquisiteces en gastronomía peruana por 30$.

Alquiler de Caballo: 15$ por hora aprox. Tienes muchas ofertas en el pueblo, te recomiendo ir a la “oficina de turismo”, – un sitio bastante extraño-, y preguntar por alquileres directamente a particulares. Si reservas o alquilas cualquier actividad desde tu hostal, ten por seguro que ellos se llevan una comisión, con lo que a ti te saldrá mas caro. ( 20$/ 25$). Yo llamé desde una cabina a un número que me dieron allí y lo apalabré directamente con el criador.

Periodista de viajes, guía de turismo, fotografa y editora de contenidos. Enamorada del Slow travel, del senderismo, del queso y del Camino de Santiago.

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